- El doble discurso moralista de una sociedad discriminadora.-
Miles son las discusiones y los argumentos que se han esgrimido en contra del matrimonio entre parejas del mismo sexo Cimentados en argumentos ignorantes, falaces, homofóbicos, carentes de sentido común, de respeto y de valoración a la integridad humana de todas las personas. Pero por sobre todas estas cosas, absolutamente incongruentes.
La homosexualidad ha existido siempre y así seguirá siendo ¿Por qué?. Porque es parte de la condición humana, es una realidad que muchos no quieren aceptar. Por siglos, hemos soportado (y esto no viene con la intención de martirizarnos, como muchos pretenden hacerle creer a la sociedad en general, sino que viene solo a titulo de mención de las realidades que se han intentado acallar durante miles de años y que jamás se ha logrado) las persecuciones, el ocultamiento, el trato de enfermos, desviados, pervertidos, depravados. Una vez que ya el mundo debió admitir que no había nada de malo en ser homosexual, la realidad se planteo un paso importante en el progreso de la sociedad humana y en la eterna lucha porque el mundo comprenda que somos seres humanos y como tales tenemos los mismos derechos, privilegios y obligaciones que el resto de la sociedad.
Ahora una vez más se instala el debate en el que las posturas están claramente diferenciadas. ^Por un lado quienes defendemos nuestro derecho como seres humanos a acceder a las mismas obligaciones y los mismos derechos que tienen las personas heterosexuales, basados en argumentos de peso, racionales, básicos. Por otro lado están los que en vez de argumentar con sentido común y base científica; se basan en pretextos caprichosos, de un libro de cuentos, escrito por hombres que vivieron una realidad de miles de años de diferencia, personas discriminadoras, que se niegan a compartir con el resto de la sociedad los mismos derechos que por el solo hecho de ser personas les asisten.
Cuando un ser humano le niega a otro por su sola condición de diferente, derechos, se llama simple y sencillamente DISCRIMINACION. Lo diferente no es malo.
La esclavitud, consideraba a sus pares (otros seres humanos) inferiores y por lo tanto no merecedores de derechos. Y así la humanidad entendió que la esclavitud no era justa, no era correcta no estaba bien. No correspondía. Los esclavos, eran simplemente diferentes por eso se los condeno a una vida de denigración y servidumbre y esa realidad sigue vigente hoy en día en muchos lugres del mundo con muchos miles de seres humanos, que siguen siendo diferentes; pero ¿peores? Digo ¿vos sos mejor que yo?, ¿Eso es lo que te da derecho a negarme compartir los mismos derechos que a vos te asisten como persona?. ¿En que soy inferior, en la diferencia?. ¿Volvemos? ¿Retrocedemos años de evolución, de comprensión, de aceptación; faltamos a la lógica que la vida misma nos ha enseñado?
En la vida cotidiana, la tuya la mía, hay miles de personas; adultos, niños jóvenes. Tu compañero de trabajo, tu hermano, tu hijo, tu vecino, tu abogado, tu medico, tu dentista. Son personas no los ves distintos, no cuestionarías su vida, son exactamente iguales a vos en su condición de seres humanos. Pero algo los hace diferentes y por eso te arrogas el privilegio de privarlos de derechos a los que vos tenés acceso por el solo hecho de haber nacido.
El matrimonio gay no existía, como se explica que todos los homosexuales que existen en el mundo nacieron de matrimonios heterosexuales; como es que sus leyes tan contradictorias explican con curiosa manipulación a favor de sus posturas, pero son incapaces de dar respuestas a preguntas tan simples.
Como es que las preguntas más simples no tiene respuesta. En el programa de Mirtha Legrand, el famoso y prestigioso productor y director teatral, considerado uno de los mejores representantes de la comedia musical argentina, Pepe Cibrian, le pregunto a la Senadora Cynthia Hotton, si prefería un niños en la calle con hambre, carencias de mil tipos, expuesto a miles de peligros, o un niños en un hogar de padres homosexuales con contención, amor, educación, salud, comida, etc. Y la senadora no pudo responder. O lo que es peor; contesto “no, en un hogar de homosexuales, no. Por defecto . . .
Y qué triste, estas personas dirigen los destinos de mi país.
Una vez mas hemos sido llamados como sociedad a defender y establecer las pautas que condicionaran el futuro desarrollo de las sociedades modernas. Donde se plantea la necesidad de establecer leyes, reglamentaciones que defiendan los derechos de todas las personas por igual. Defender la libertad de elegir como y con quien vivir, como y con quien formar mi familia. El llamado esta hecho y depende de todos y cada uno de los habitantes de la Argentina. Vos en tu condición de heterosexual; de replantear ,y con absoluta sinceridad, si querés un país con libertad de acción y derechos igualitarios para todos, o si preferís un país de segregación, donde las personas sigan siendo condenadas y excluidas de derechos que son elementales para llevar una vida plena completa y justa. Solo por ser diferentes.
Como homosexual, tenés la oportunidad de defender una causa que no es solo la aprobación de una ley, sino que es un paso más en la constante lucha por demostrar a la socidad que sos merecedor de los mismos derechos que los heterosexuales. Que vales por lo que sos como persona. Es un paso en una lucha que ha atravesado generaciones donde se han logrado avances significativos que son lo que hoy te permiten vivir con mas plenitud y libertad, y que solo tiene como objetivo final establecer una sociedad justa, con igualdad de condiciones y derechos. Una sociedad diversa, que valore lo absolutamente enriquecedor que es la diversidad en la vida humana.
Los argumentos intelectuales progresistas y religiosos, no son más que absurdas posturas discriminatorias.
Si el matrimonio está en decadencia, es porque ustedes lo llevaron a ese estado de desvalorización.
Cuando los divorcios entre parejas del mismo sexo tengan lugar, los defensores de estas posturas fundamentalistas, contrarias a la ley que se intenta aprobar, serán los primeros en cuestionar y atacar, llenándose la boca con palabras que ya casi puedo escuchar. “Estaba claro que no iba a resultar”, “sabíamos que no iba a durar”, “son incapaces de mantener un vínculo como familia”, como si ellos no hubieran tenido derecho a cometer errores o equivocarse, o como si el divorcio no existiera antes de aprobarse la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo.
Lo importante de este paso que damos como sociedad, es que nosotros pensamos en una sociedad como integración, nosotros queremos formar parte de una sociedad plural, abierta, justa y diversa a diferencia de aquellos que pretenden denodadamente excluirnos de la sociedad.
Y ese es un punto diferenciador y fuerte de ambas posturas. Creo q es la base de la discusión que se ha planteado. Nosotros pretendemos unificar, conciliar, aunar, y defendemos nuestra postura. No atacamos a nuestros oponentes en la discusión, ni vemos a la heterosexualidad como una enfermedad o una desviación, o como un mal, siendo que ambas han coexistido siempre.
Hace poco tiempo tuve la oportunidad de ver una película llamada Plegarias para Bobby; es una producción para un canal de cable, una pequeña producción sin mucho presupuesto, pero con un gran y demoledor mensaje. Cada vez que la sociedad condena (por cualquiera que sea al argumento que le de validez) a una persona por diferente, esta condenando a esa persona a un sin número de sensaciones que pueden influir decisivamente en su vida. (La recomiendo)
Muestra la ignorancia y sus consecuencias, el no escuchar, el no entender que hay quienes sienten distinto y merecen ser felices en plenitud con los mismos derechos que asisten al resto de la sociedad.
Ninguna sociedad debe ser construida sobre la base de la segregación, la no aceptación de la diversidad de la vida, y la sobre todo ninguna sociedad deber ser construida con un atisbo de DISCRIMINACION.
Ninguna sociedad que se jacte de ello puede ser considerada digna de hacer valer sus derechos y sus libertades, por el simple hecho de que no tiene autoridad moral ni ética para sostenerse a si misma.